-Quiero estar allí en la cama, contigo. -¿Para que? -Para lo que quieras: podría abrazarte la noche entera, hacerte gemir o matar esos demonios.
Si vas a hablar de tus sentimientos
sé sincero
no uses más metáforas ni versos complejos,
hazle justicia a todas esas emociones
y permíteles vivir.
Nadie duele para siempre.
Me ahogo en mis propios pensamientos, y no hay quien pueda salvarme.



